Qué magnífica es la TARDIS, la nave de la serie Doctor Who, que además de por el tiempo, también viaja por el espacio. Y qué porras… it’s bigger on the inside!!
Así de chula es esa aparentemente pequeña cabina telefónica azul que tomó prestada El Doctor, el Señor del Tiempo de Gallifrey, para darse un paseo por el universo.
Así comenzaba la relación del loco de la cabina con… pues eso, con la cabina.
viernes, 15 de marzo de 2019
sábado, 9 de marzo de 2019
CAPITANA MARVEL: Historia y Evolución
Captain Marvel ha llegado al MCU como mujer. Capitana Marvel. Pero el personaje original, que debutó en 1967, de la mano de Stan Lee y Gene Colan, era un soldado Kree llamado Mar-Vell.
Puede que el personaje no sea tan icónico como Iron Man o Hulk, pero también cuenta a sus espaldas con más de medio siglo de historia.
miércoles, 30 de enero de 2019
Crítica: Kingdom Hearts III
No me gustaría alargarme mucho, pero es complicado. 14 años esperando este juego, pues la crítica, aunque comprimida, requiere de contexto.
Cuando hace unos años dije que me encantaría tener una PS4, me autoexcusé diciendo que era, principalmente para jugar al FFVII y al KHIII. Amortizada. Bueno y de por medio han llegado docenas de maravillas, claro está.
Cuando hace unos años dije que me encantaría tener una PS4, me autoexcusé diciendo que era, principalmente para jugar al FFVII y al KHIII. Amortizada. Bueno y de por medio han llegado docenas de maravillas, claro está.
Pero las expectativas con respecto a este título estaban por las nubes desde hacía muchos años. Bueno, más que las expectativas, las ganas de disfrutarlo, que leches. Más aún cuando el año pasado me repasé toda la saga gracias al bundle 1.5 + 2.5 remix, que incluía:
Kingdom Hearts Final MIX + Kingdom Hearts Re: Chain of Memories + (escenas cinemáticas en alta definición) Kingdom Hearts 358/2 Days
Kingdom Hearts II Final MIX + Kingdom Hearts Birth by Sleep Final MIX + Kingdom Hearts Re: Coded
Un bundle que por cierto recomiendo a los más jugones de la saga o a los que se quieran atrever con este KH III porque este juego es tan vasto que hay que estudiarse la historia con ganas y revivirla para tenerla fresca y no perderse ningún detalle.
Desde luego, ese es uno de los puntos fuertes de Tetsuya Nomura. Si bien no es un narrador majestuoso o innovador, sí que es de los que se compromete y ha cerrado la saga como dios manda, atando todos los cabos que habían quedado sueltos durante los últimos 17 años y más de una decena de juegos. Aquí hay referencias para parar un tren, a todos y cada uno de los juegos de la saga.
Desde luego, ese es uno de los puntos fuertes de Tetsuya Nomura. Si bien no es un narrador majestuoso o innovador, sí que es de los que se compromete y ha cerrado la saga como dios manda, atando todos los cabos que habían quedado sueltos durante los últimos 17 años y más de una decena de juegos. Aquí hay referencias para parar un tren, a todos y cada uno de los juegos de la saga.
Digo que no es innovador porque la historia que ya en el 2002 nos planteaba Nomura, cuando le dieron carta blanca para fusionar las sagas de Final Fantasy con los universos Disney, era una bastante básica. Una historia de amistad y de luz contra oscuridad que realmente hemos visto ya muchas veces. Pero la magia con la que está contada, lo carismático de sus personajes y los mundos Disney, han convertido a esta saga en toda una joya para más de una generación.
Con el KH II en 2005 ya lo petaron. Madre mía, cuantos años hace ya que Sora salió de las iIslas del Destino. Cuando lo jugaba ahora de segundas en el bundle, de hecho recordaba aquel verano pegado a la PS2 de un amigo, en la playa, y hasta echaba de menos el doblaje castellano en el que Sora tenía la voz de Ash Ketchum.
Y después, quizás llegó el bajón. El bajón en forma de desmembramiento, pues desde aquel momento, la historia de Sora y compañía, de la organización XIII, de Riku y Kairi, de Roxas, Axel, Ventus, Terra y Aqua, entre muchos otros, se nos iba a ir contando a través de muy diversos títulos y en distintas plataformas. Hacer seguimiento de estas aventuras se volvió cada vez más complicado.
Pero ya digo, Nomura ha querido cumplir, y en este KHIII va cerrando todas y cada una de las historias planteadas a lo largo de todos aquellos juegos. Y ya digo, el que es muy fan, lo goza cosa bárbara.
Vamos por partes. Esa historia. Pues sin desvelar mucho, partimos de donde se quedó la historia en Dream Drop Distance y continúa el camino del héroe de Sora, Donald y Goofy,¡ en pos de reclutar portadores de llave espadas para derrotar a Xehanort de una vez por todas. La cosa arranca con un larguísimo prólogo, un KH 2.9 en el Olimpo de Hercules, para luego montarse en la nave Gumi (si, ha vuelto la nave gumi, pero os aseguro que es más divertida que nunca) y viajar a otros universos, como es costumbre. Esta vez, pasamos por la Caja de Juguetes de Toy Story, donde te lo pasas pipa combatiendo juguetes en Galaxy Toys, por el Reino de Corona, entrando de lleno en la vida de Rapunzel y siendo parte de la trama de la película, por Monstruópolis, visitamos Piratas del Caribe, Big Hero Six, el reino de Arendelle de Frozen o volvemos al mundo de Winnie the Pooh.
Además de otros lugares propios de la saga. Y todo esto, a través de un apartado gráfico espectacular. Y eso que la gente tembló hace unos años cuando se dijo que cambiaban el motor gráfico de este Action RPG o JRPG si lo consideráis un ARPG japonés. Bueno, lo que sea. El caso es que en lugar del Luminous Engine que Square usó en en FFXV por ejemplo, emplearon el Unreal Engine 4, algo que retrasó el lanzamiento del juego. Bueno, eso, el guion, los cambios de diseño… es lo que tiene cuando un título se cuece a fuego muy lento. De hecho a veces me pregunto si los mundos propuestos son los originales o han cambiado, porque BH6 o Frozen están a la vuelta de la esquina.
En fin, apartado gráfico. Pues eso, pese al cambio a Unreal, es una auténtica pasada. Le va genial además a los gráficos más infantiles y coloridos propios de la saga y de Disney. La verdad es que es espectacular el modo en que nos adentramos en las películas, ya digo, a veces en medio de la trama, reviviendo los acontecimientos de la película pero con Sora de por medio y otras veces, partiendo de un momento posterior a lo que hemos visto en la peli, lo que normalmente ocurre con títulos más antiguos o conocidos, como Hércules, Monstruos o Toy Story. Por cierto, como me alegro de la inclusión de Pixar y sus historias. Antes hablaba del carisma de los personajes, y es que si bien otras veces eran un poco de madera, en esta edición, te sientes como un niño interactuando con la perfecta recreación de Buzz Lightyear, o de Rapunzel, o de Mike Wasowsky…
En fin, apartado gráfico. Pues eso, pese al cambio a Unreal, es una auténtica pasada. Le va genial además a los gráficos más infantiles y coloridos propios de la saga y de Disney. La verdad es que es espectacular el modo en que nos adentramos en las películas, ya digo, a veces en medio de la trama, reviviendo los acontecimientos de la película pero con Sora de por medio y otras veces, partiendo de un momento posterior a lo que hemos visto en la peli, lo que normalmente ocurre con títulos más antiguos o conocidos, como Hércules, Monstruos o Toy Story. Por cierto, como me alegro de la inclusión de Pixar y sus historias. Antes hablaba del carisma de los personajes, y es que si bien otras veces eran un poco de madera, en esta edición, te sientes como un niño interactuando con la perfecta recreación de Buzz Lightyear, o de Rapunzel, o de Mike Wasowsky…
Ya me habría gustado tener una PS4pro para fliparlo con los 60fps que permite el juego, pero ya os adelanto que en una PS4 de toda la vida, se ve de perlas. Las escenas parecen extraídas de las películas o lucen incluso mejor. Los combates son alucinantes, por su dinamismo y por la cantidad de elementos en movimiento y los final bosses, lo más épico que nos han echado encima en mucho tiempo.
Y es que lo de los combates tiene traca, porque en este KH se han añadido elementos de todos los juegos anteriores. El tiro certero, el modo acróbata… pero también distintas llaves espadas con múltiples transformaciones, la capacidad de equipar tres de ellas al tiempo, magias en forma de atracciones Disney… una auténtica locura que le aporta una riqueza sensacional a un juego que, precisamente se basa en la exploración y el combate.
Y por cierto, hablando de explorar, los niveles son de los más divertido. Algunos un pelón lineales, pero en general, bastante completos, con la particularidad de que ahora existe la verticalidad, pues le han proporcionado a Sora la capacidad de correr por las paredes para llegar a emplazamientos remotos en las alturas.
Y por cierto, hablando de explorar, los niveles son de los más divertido. Algunos un pelón lineales, pero en general, bastante completos, con la particularidad de que ahora existe la verticalidad, pues le han proporcionado a Sora la capacidad de correr por las paredes para llegar a emplazamientos remotos en las alturas.
Qué me queda… ah sí, el sonido. Pues igual de genial. Tanto a nivel de efectos, como de voces, sobretodo para los norteamericanos, claro, que siguen gozando de elencos originales Disney y de Haley Joel osment ya treintañero en el papel de Sora. Y con la música, qué decir, que los dos temas de Utada Hikaru, a la que esta vez acompaña Skrillex, son una maravilla, ya lo dije en el jukebox. Pero es que vuelve la compositora Yoko Shimomura, recreando temamos y temores de antaño y remezclándolos para ponerlos al día. Nos ponen los pelos de punta y hacen de este título el más épico de todos si cabe.
Por lo demás, un juego de algo más de 30 horas, donde ya digo, se cumple con las promesas y se nos da un cierre en condiciones a este ciclo del buscador de oscuridad o ciclo de Xehanort, con una fase final que estoy por jugar, que comprende las últimas 6 o 7 horas y que dicen es una cuesta abajo sin frenos hacia la gloria bendita.
miércoles, 9 de enero de 2019
Bumblebee: Crítica
Puede que Bumblebee sea para algunos la película de Transformes más pequeña hasta la fecha, pero sin duda es un maravilloso homenaje a los fans de la G1 de Transformers, a los originales de los 80 y a la propia película de animación de Transformers y su BSO.
Desde luego, el guion de Christina Hodson es una típica historia de “amigo mágico”, similar a ET en muchos aspectos, es también peli de mujer y mosntruo, como la Forma del Agua, que puede ablandar muchos corazones al tiempo que nos da dosis justas de batallas cibertronianas y un toque ochentero de los que deja buen regustillo.
Tras 11 años soportando al bueno de Michael Bay, y tras el destrozo doloroso que me pareció el último caballero, a la saga le hacía falta un cambio de dirección. Y qué mejor modo de cambiar de dirección que cambiando al director? (chistaco y risas enlatadas)
Tras Transformers 3 el lado oscuro de la luna, Bay dijo que se bajaba literalmente de la montaña rusa que había creado. Y debió hacerlo. La Era de la Extinción dio un giro curioso e inconexo al universo fílmico, con aciertos y grandes errores. Pero ya digo, TF5 se cayó con todo el equipo y a todos los niveles. La película era más una atracción de feria que una experiencia fílmica.
Aire fresco. Ha llegado Bumblebee y con ella un nuevo punto de vista sobre estas máquinas cibertronianas que se disfrazan de vehículos. Puede que Travis Knight, el director de Kubo y las cuerdas mágicas, haya hecho la mejor peli de transformers hasta la fecha. Me debato entre la primera de Bay y esta. Esta es buena, pero tampoco es perfecta.
Lo genial es cómo Knight nos ha dado una patada para que volvamos de golpe a nuestra infancia y a esos dibujos animados de los 80. De hecho, arrancamos la peli en un perfecto Cibertron, que a la par que nos recuerda al que veíamos en el mismísimo opening de los dibujos clásicos, nos recuerda por meternos de lleno en la crudeza de la guerra civil entre Autobots y Decepticons, que aquí las cosas están feas y que esto va en serio. Es la guerra! Una guerra adulta, brutal y sin piedad. Como último recurso, Óptimus Prime, el de toda la vida, el que tengo en la estantería desde niño, envía a B127, un soldado autobot a ocultarse en la Tierra y a prepararla como nueva base de operaciones. Pero Bee aterriza en pleno campo de pruebas militar con John Cena de por medio y claro, se le echan encima. Para más INRI, un decepticon aparece para darle caza y se lía parda. Bee sale victorioso, se queda mudo, desmemoriado, medio muerto, pero vencedor. Sin embargo no le queda otra más que recuperarse y para ello, se disfraza de VW escarabajo y se queda en Stand By.
Y como si de una peli de Herbie se tratase, la Lindsay Lohan de turno, consigue hacerse con el escarabajo y llevárselo a casa como regalo de cumpleaños… sólo para descubrir que ese coche es “more tía meets the eye”. Más de lo que los ojos ven. Charlie se da de bruces mientras trata de reparar el coche con la realidad: Su coche es un alien metálico de 3 metros. Esto que a priori suena peligroso, a una chica cuya vida ha quedado destrozada tras la muerte de su padre, amante del heavy metal y de reparar coches, le parece más que genial. La amistad y casi el romance están servidos. Con el coche y con el vecino de Charlie, Memo, compañero de aventuras y pupas reconocido.
Ya digo, puede que los fans de la saga de Bay, ansiosos de cine palomitero de 3 horas, de fuegos artificiales y adrenalina, acaben disgustados con esta historia, que deja un poco de lado las explosiones para centrarse en las interpretaciones. Yo soy más fan de esta iteración. Más intima, más pequeña y donde los héroes y los villanos se lucen más. Porque una vez en la Tierra sólo nos centramos en dos antagonistas, dos triple changer llamados Shatter y Dropkick, pero es que, aunque intervienen lo justo, por fin se les ve un desarrollo como personajes. Dos agentes enemigos que engañan al gobierno norteamericano para hacerse con el fugitivo al que buscan.
Digo en la Tierra, porque el festival de Cibertron es glorioso por sí solo. No sólo es ver a Optimus, sino a personajes tan carismáticos como Arcee, Cliffjumper, Ratchet o Wheeljack en el lado autobot. O a Shockwave y Soundwave, con sus casetitos saliendole del pecho en el lado decepticon.
Y Bumblebee… cercano al de Shia Lebouf, pero mucho más carismático. Más humano, capaz de mostrarse dolido, triste, furioso… y hasta cómico. Qué pasa si sueltas un robot gigante en casa? Os acordáis de la escena en que Elliot iba a clase y ET pululaba por su hogar? Pues imaginaos a este transformer en la misma situación.
Y los humanos tampoco son aquí meros adornos. Charlie conquista nuestros corazones y a la par es una gran heroina. Memo… ya lo he dicho, un pupas, pero quién no se ha enamorado como él de la vecina de al lado? Otis, el hermano pequeño de Charlie es eso… el típico niño rata porquero que al final, se convierte en el mejor guardián de la heroína. Hasta su madre y su padrastro tienen sus momentos (no como los padres de Witwicky). John Cena… me vale de militar y tipo duro medio tonto.
No hacen falta dinosaurios ni caballeros artúricos ni leches. Esto es 100% Transformers. Una historia simple, no carente de problemas de ritmo, pero que no se hace pesada y que, además, se entiende.
Lo mejor es que como precuela, puede encajar perfectamente en la mitología creada durante estos 11 años por Bay y encima, su humanidad es fiel a los Transformers que todos disfrutamos y como cambio de curso, como corrección, es más que eficiente.
Un perfecto comienzo para una muy prometedora nueva era.
lunes, 7 de enero de 2019
Crítica: Mary Poppins returns
No es una película para el 2019. Pero es una bella obra. El “problema” es que es una cinta inocente, sujeta a las fórmulas de antaño.
LIN MANUEL MIRANDA es sin duda de lo mejor de la película, sobretodo cuando se ve en versión original donde este chico, más cantante que actor (de hecho más compositor), y de hecho más rapero que las dos anteriores, brilla con luz propia. Su voz y su manera de moverse son 100% broadway y a la par son muy personales. Tanto como para destacar. Y mola su papel de Jack, el sobrino y aprendiz de Bert, un adulto con corazón de niño que conoce bien la magia de Mary Poppins y sirve por tanto de nexo de unión del mundo mágico y las calles de Londres.
Si bien la historia es original, hay guiños al segundo libro de PL TRAVERS, en el cual también traían a Mary Poppins cometa mediante o se internaban en un cuenco de cerámica. Solo que aquella historia no sucedía sino meses después, y por tanto los protagonistas eran los mismos Jane y Michael Banks, y no su descendencia.
Mary Poppins Comes Back fue la segunda de 8 novelas, escrita por Travers en un momento de éxito claro. La última la escribiría ya con 90 años. Y me da qué pensar si Disney no pretende (de seer la película un éxito) alargar un poco más el rollo y convertirlo en franquicia. Ese final… qué triste es ser la Poppins.
Lo que sí es original es la BSO de Marc Shaiman y Scott Wittman, que es deliciosa, sobretodo en su versión original. Es un insulto quizás compararla con los temas originales de los hermanos Sherman y a priori no calan igual, pero también tienen la ventaja de llevar más de medio siglo resonando en nuestras cabezas. Reto: Adaptar estas nursery rhymes, estas canciones con juegos de palabras tan enrevesados al castellano del 2019.
Jane está metida en política, pero muy de refilón. Se ve que no están las cosas en este 2019 como para andar tocando según qué fibras sensibles.
Mis dudas sobre Emily Blunt: Desaparecidas tras un par de escenas. Es algo más seria que Julie Andrews y mi corazón siempre estará con aquel gag de SNL en el que Anne Hathaway encarnaba a la niñera. Ese ene l que explicaban que supercalifragilisticoexpialidoso era una enfermedad del hígado. Anne era perfecta para el papel. Pero curiosamente ha sido su compañera de reparto en El Diablo Viste de Prada quien consiguió el papel y, por su amplio espectro interpretativo, la Blunt me ha sorprendido, no puedo negarlo. Ya la habíamos visto capaz de lo más dramático en la chica del tren y también de dominar el musical en Into the Woods. Y también ha creado su propia Mary, sin tener que verse restringida a lo que Julie Andrews hizo en los sesenta. Esta es una Mary más oscura, más triste, más adaptada a la Gran Depresión y al drama que supone que Michael enviude y no pueda gestionar su vida familiar como debe. Pero también es una Mary más picarona, más espaciada y menos edulcorada, que sonríe de forma especial, que está emocionada por volver al hogar de los Banks y que, con esa media sonrisa y esas miradas suyas, parece esconder secretos y una vida de aventuras oculta en esos 25 años en los que no se la ha visto. Parece la misma Mary, pero el tiempo, sin duda, también ha pasado para ella.
Ben Whishaw algo falto de carisma sumido en su propia Gran Depresión y a Emily Mortimer, que tanto me gustó en la Librería de Coixet, la tienen infrautilizada.
Rob Marshall, de bailarín en Broadway (Cats) a coreógrafo y a director de cine (Piratas del Caribe) y Chicago. Mary con peluca en The cover is not the book, es un homenaje a Chicago? Sin duda el listón estaba muy alto. No se han esperado 55 años para traer de vuelta a Mary por nada.
La peli ejerce como secuela, y en cierto modo como reflejo, más que remake, como réplica de la cinta original. La visita al mundo de porcelana como paralelismo al mundo de tiza de Bert, el encuentro con Topsy y su mundo del revés, como respuesta al flotante tío de Bert, las andanzas de los faroleros son un guiño a los bailes de los deshollinadores. Es un homenaje. Uno que a muchos no les dirá nada y a otros les dejará con ganas de revisitar el original.
jueves, 13 de diciembre de 2018
Crítica: Arde Madrid - Temporada 1
Bueno, quería comenzar agradeciendo a Paco León el haber creado esta serie. Principalmente por pensar en acromáticos deuteranopes como un servidor, es decir daltónicos, y producirla en Blanco y Negro.
Dicho esto, qué es Arde Madrid? Pues es la nueva serie tragicómica de 8 episodios de media hora dirigida por Paco León, creada junto a su pareja, Anna R.Costa y producida por Movistar+, que ha hecho mis delicias. Me ha encantado todo. La historia, los actores, sus interpretaciones, la recreación del Madrid de los 60 y de su farándula, la fotografía, la música, el diseño de producción… todo.
En serio, me parece una obra de arte digna de ser vista.
En serio, me parece una obra de arte digna de ser vista.
Arranquemos con la historia. De dónde parte la serie? Pues de algo que no deja de ser un tema candente entre generaciones pasadas de madrileños de pro. Los años que Ava Gardner, la diva, la famosa actriz Hollywoodiense. Ex mujer de Mickey Rooney y del mismísimo Sinatra, pretendida por el millonario Howard Hughes. Ava era bella, exuberante y además una grandísima actriz que se cruzó en pantalla con grandes de la época. Gregory Peck, Anthoni Quinn, Omar Sharif, Humphrey Bogart, Burt Lancaster…
De Ava y su estancia en Madrid se dicen muchas cosas, bueno, básicamente que no paraba de ir de fiesta en fiesta y que se lo bebía y se lo comía todo… literalmente. Pero la que captó la atención de Paco León fue una anécdota acontecida en el 61. En aquel año, Ava era la vecina del piso de arriba del mismísimo General Perón, ex presidente de Argentina. Y se dice, se comenta, que Ava no paraba de gritarle desde la terraza “Perón Maricón” o “Perón, cabrón”. Este es quizás el punto de partida de la serie. La forma de vida de esta mujer descocada, su relación con el famoseo de los sesenta, con los hombres y con sus vecinos, pero visto todo ello desde un punto de vista diferente y original. El de su servicio doméstico.
Sí, porque la acción la llevan Inma Cuesta, Paco León y Anna Castillo. La primera interpreta a Ana Mari, miembro de la sección femenina que, en la oprimida España de Franco casi rozando el aperturismo internacional, es llamada a desempeñar una misión. Su superior, Carmen Machi en un cameo muy divertido, le encarga a Ana Mari entrar a trabajar como ama de llaves en casa de Ava Gardner para así tenerla vigilada de cerca, pues se rumorea que tiene contacto con comunistas. Pero para poder desempeñar dicha misión, por petición de la actriz, que requiere una pareja, Ana Mari debe entrar a trabajar a la casa con su marido. Así que la sección femenina busca a Manolo, Paco León, un pícaro que se gana la vida a base de trapicheos, que se hace pasar por el esposo de Ana Mari, convirtiéndose como tapadera en el conductor de la señora de la casa. Anna Castillo (qué grande es esta chica que igual te hace de prepúber reguetonera que de niña buena) aquí es Pilar, la otra criada, totalmente ignorante y ajena a lo que se traen entre manos estos dos y que tiene sus propios problemas en forma de un embarazo deseado en los años sesenta.
Como puntazo, tenemos a la propia Ava encarnada por una actriz que personalmente me chifla, por su rollo y su look. Amiga de juventud de Madonna, con una imagen muy de chica Pin Up, me volvió loco en el séquito y en Younger. Pues encontrármela de repente en una serie española dándolo todo y aprendiendo nuestro idioma para encarnar a Ava Gardner… podéis imaginar, me dejó con el culo torcido.
No nos olvidemos de Osmar Núñez y Fabiana García Lago, que en el papel de los Perón, son uno de los puntos cómicos de la serie por esa relación casi de aquí no hay quien viva que tiene con la Gardner. La criada de los perón, una sufridora y alcohólica Rosario, otro puntazo.
Pero además está el mundo gitano de Vargas y su familia. El capo del barrio, currante y humilde, pese a los trapicheos y que quiere recuperar el prestigio que ha perdido por persona simplemente por ser gitano y que sin buscarlo pone a Manolo entre la espada y la pared una y otra vez dando lugar a diversas situaciones de crisis en la casa que son la montaña rusa en la que se convierte la serie.
Óptimo Moreno Borja como Vargas. No conocía yo a este hombre, pero me ha impresionado con su presencia.
Como también despunta Julián Villagrán, encarnando a Floren, al hermano esquizofrénico de Ana Mari, un loco de la vida que le da la oportunidad a Villagrán de mostrarnos su perfil más divertido pero también el más dramático.
En general tampoco quiero desvelar mucho de la trama, porque todo gira en torno a un embrollo que se traen entre manos Manolo y Vargas y que se lleva por medio al resto de personajes.
Simplemente recalcar lo dicho, que me encanta cómo se ha recreado el faranduleo de la época. Por Arde Madrid pasan versiones de los 60 de Marisol, de Lola Flores, de Lucía Bosé y hasta de Carmen Sevilla, a la que pone cara una guapísima Melody.
Y me encanta que todos los personajes sean igual de relevantes, no importa su origen o su posición social. El servicio doméstico, los mafiosillos del barrio, los famosos glamourosos, los de izquierda, los de derechas, los gays, los heteros, los jóvenes, los mayores… todos molan.
Igualmente, me gusta el mensaje digamos sexual de la serie. Un mensaje de descubrimiento. La pérdida de la virginidad, la masturbación, el embarazo… están presentes de forma sutil pero con peso, así como el papel de la mujer, con una crítica muy inteligente canalizada a través de esa mujer de armas tomar que es Ana Mari, necesitada de amor, pero firme e independiente. Una cosa es amar y otra ser dependiente, lo que viene a decirnos en un magistral monólogo en los minutos finales de la serie.
Un 10 out of 10 para esta serie que innova con comedia fresca, irreverente, desvergonzada, nostálgica, con actores de lo más variopinto e internacional y que sobretodo demuestra que aún no está todo escrito y, mejor aún, refuerza el buen momento de la producción propia patria y la imagen que tengo y que adoro de Paco León como gran actor y mejor realizador. Para aquellos que le criticaron diciendo que las pelis de Carmina eran poca cosa y que KIKI era simplemente un remake. Pues toma jeroma!!
martes, 11 de diciembre de 2018
Crítica: Jack Ryan
Ya sabéis que soy gran fan de la fantasía y la ciencia ficción, pero me he dado cuenta de que en la intimidad tengo otro género del que disfruto sobremanera cuando mi mente requiere cierta desconexión. Quizás siguiendo la estela de mi progenitor, a temprana edad ya me convertí en fan de Bond. Después descubriría a un sofisticado Ethan Hunt que haría mis delicias de adolescencia. Pero con los años y la madurez… bueno, madurez, ya me entendéis… descubrí otro personaje que sin que yo lo supiera me iba a enganchar, aunque fuese a base de reposiciones en televisión, aunque, como Bond, tuviese más de dos y más de tres caras diferentes. Al principio, ni siquiera era consciente de estar ante las aventuras de un mismo personaje y mucho menos aún era consciente de que aquellas películas eran adaptaciones de una serie de best sellers que triunfaban en los ochenta.
El autor y padre de la criatura, don tom Clancy. La criatura en si misma, el señor Jack Ryan.
El autor y padre de la criatura, don tom Clancy. La criatura en si misma, el señor Jack Ryan.
Sí, el analista de la CIA que ya interpretase Alec Baldwin en La Caza del Octubre Rojo, frente al mismísimo Sean Connery. El mismo al que Harrison Ford le puso cara en dos ocasiones, en Juego de Patriotas y Peligro Inminente. El mismo Jack Ryan que, con la cara de Ben Affleck se enfrentó al Pánico Nuclear y que hace tan sólo cuatro años regresó de la mano de Chris Pine en Jack Ryan: Operación Sombra. Sí, ese Jack Ryan. Lo mismo a vosotros también os ocurrió. Las habíais visto todas y no erais conscientes de cuánto os gustaba el personaje.
Un tipo que en las novelas de Clancy pasó de simple analista a director de la CIA enfrentado al mismísimo presidente de los Estados Unidos. De hecho, un personaje que sobrevivió a su autor en el papel, pues otros autores siguieron desarrollando sus historias tras el fallecimiento de Clancy.
Así que está muy vivito y coleando. Algo que notaron algunos productores de Amazon Prime, los cuales dijeron “Ey, no hay suficientes espías molones en el mundo mundial”. Esto no es un mundo de ficción como el de Counterpart o Man in the High Castle. Estamos en el mundo real pero… Jack Bauer. Carrie Mathison? Buhhh, pasados de moda. Relancemos al buenazo de Jack Ryan. Un héroe de nuestra era”.
¿De nuestra era? Bueno, acabo de decirlo, hablamos de un hombre caucásico cuasi perfecto que ha sido interpretado en los 80, los 90, los 2000 y ahora dos veces a mediados y finales de la década de los 2010. O es el personaje definitivo y es tan guay que encaja genial en toda situación geo-política que se le ponga por delante. O es tan simple, típico y tópico que… encaja genial en toda situación geo-política que se le ponga por delante.
Tras haberme visto los 8 episodios de la serie con la esperanza de encontrarme con el nuevo Homeland, opto más por la segunda opción.
Y mira que en el fondo me ha gustado la encarnación de John Krasinski como Ryan. Krasinski parece la inspiración para Rompe Ralph, un tipo grandote pero con cara y actitud de buenazo. Un boy scout en toda regla que igual te resuelve derivadas mientras desarma a un criminal que llora con los Teletubbies. Así es él. Un actor cuyas cejas tienen vida propia. Y así es Ryan, la clase de personaje bonachón que todos escribiríamos. Pero por algo no somos literatos o guionistas. El mundo nos pide chicha y por eso en los tiempos que corren, como espectador me funciona mejor una Carrie Matheson bipolar que la lía parda en la CIA y con la cual sufrimos cuando no se toma su litio, que este hombretón sin imperfecciones que sufre de estrés post traumático.
Lo mejor de la serie? Que es un reboot y que estemos familiarizados o no con el personaje funciona. Nos pone de nuevo en el punto de partida, con Jack como un joven analista de la CIA, un joven especialista en Wall Street y ex-marine, al que le encanta rastrear las transacciones financieras de más de un terrorista.
Otro punto a su favor? Si os gusta la acción, cada uno de los ocho episodios de Jack Ryan ofrece al menos una escena intensa de tensión y tiroteos en alguna localización del mundo mundial. Sí, porque no han reparado en gastos y aquí se va de Langley a París, de ahí a Irak y de vuelta en el día, sin problema.
Lo peor? Que esto ya lo hemos visto. Al héroe. A la CIA. Al ex-marine. Incluso al terrorista con el cual quieren que empaticemos. Suleiman, el nuevo Bin Laden. Un yihadista libanés con muchísimo talento y contactos. Dulce con su familia pero con convicciones. Gran hermano, mejor marido y padre, letal asesino. Sin embargo, así como su carácter y sus valores parecen estar muy bien dibujados, sus auténticos planes, sus objetivos, quedan algo borrosos y su modus operandi llega a ser algo desastroso. Sin dar mucho detalle, me chocó cómo tras organizar un atentado brutal, lanza un mensaje al mundo dando la cara e identificándose como el culpable. Su rostro está en cada pantalla, en cada periódico. Pero luego pasa una aduana en un pequeño aeropuerto de Estados Unidos con un pasaporte canadiense falso y unas gafas. El efecto Clark Kent lo llamo.
Aún así, un hurra por el trabajazo de Ali Suliman, que, aunque imperfectamente, no es su culpa, da vida a un personaje complejo y muy similar, curiosamente al que el mismo actor encarnase en una película que comparte género, Red de Mentiras, con Leonardo Dicaprio, Russell Crowe, Tom Strong, Oscar Isaac… no sé si os acordáis.
Junto a Ryan, tenemos a su superior, Greer, otro tipo traumatizado por un pasado violento y que ha pasado de ser un férreo militar a verse atrapado entre analistas sabelotodo, lo que le pone de los nervios. Y para colmo, es musulman, con lo que todo este caso que está sacando a la luz Jack, le toca la fibra sensible. La verdad es que la relación entre estos dos, por ser polos opuestos que acaban adorándose recíprocamente en silencio, como las hemorroides, es de lo más chulo de la serie.
De hecho diría que es la mejor relación de la serie. Porque aquí va mi otro punto negativo. Las féminas. Qué pasa con ellas? Es una serie de testosterona y machotes. Y eso que insisto, Jack es un buenazo, casi aburrido, que te dan ganas de inyectarle adrenalina en el corazón a lo Pulp Fiction para que espabile. Me da mucha rabia que haya tan sólo dos personajes femeninos de importancia y que queden relegados a seres dependientes del macho alfa.
Por un lado, la esposa de Suleiman, que le ama, pero no quiere que sus hijos se críen con un líder terrorista y que hará lo que sea para evitarlo, pero que al final, o depende de un hombre, o de otro. De su marido, de su tío, del tipo de la frontera con Turquía, del propio Jack…
Por el otro lado está Cathy, la futura esposa de Jack (pero ella no lo sabe). Aquí aún son dos mozuelos que se cruzan y comienzan a enamorarse por azar. Si, es una doctora virología del copete (ha dado un salto de escalafón, porque en las novelas sólo era oftalmóloga), pero queda relegada a interés romántico y OH, la doctora que por casualidad descubre X, Y y Z, cuestiones que son de interés para la CIA y OH vuelve a cruzarse con Jack.
En definitiva, es un show que funciona. Si os gusta Homeland, os gustará Jack Ryan. Pero id con conocimiento de causa y sabed que es una opción muy descafeinada del género. Personajes planos, casi paródicos del género y tramas que ya hemos visto antes. Pero también tiene escenas de acción muy chulas (en esta era en la que Daredevil demuestra lo que son las escenas de ACCION con mayúsculas) y también tiene un protagonista, un tercio príncipe de Disney, un tercio Einstein y un tercio máquina de matar que por fin encaja con el personaje tal como se concibió. Ah, y otro pro, son sólo 8 capitulitos que, además, cierran perfectamente un primer arco argumental, pero dejan miguitas para lo que está por venir.
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